El Ejército de Israel lanzó durante la noche decenas de municiones contra un complejo de comando en el centro de Teherán, donde se ubican la oficina presidencial, el edificio del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y un instituto de entrenamiento de oficiales. Este ataque forma parte de la ofensiva conjunta entre Estados Unidos e Israel contra instalaciones gubernamentales y de seguridad iraníes, que ya suma más de mil impactos en territorio persa y ha afectado a 150 ciudades. Fuentes israelíes describen la operación como un golpe directo al liderazgo del régimen, en medio de una escalada que comenzó con la muerte del líder supremo Alí Jamenei.
La Media Luna Roja Iraní actualiza la cifra de víctimas fatales en el país a 787 personas, mientras que el Organismo Internacional de Energía Atómica confirma daños en la planta nuclear de Natanz sin consecuencias radiológicas. En respuesta, la Guardia Revolucionaria Islámica ejecuta ataques con drones y misiles contra una base estadounidense en Bahréin y reporta impactos en objetivos regionales. Autoridades de la ONU exigen investigaciones imparciales ante posibles violaciones al derecho internacional, en un conflicto que se extiende también al Líbano con avances terrestres israelíes.
La ofensiva mantiene su intensidad con nuevas oleadas aéreas en Teherán y otras zonas, mientras Irán rechaza negociaciones y promete represalias. El presidente estadounidense Donald Trump afirma que las capacidades militares iraníes han sufrido daños severos y anticipa una duración prolongada del enfrentamiento. Autoridades iraníes denuncian ataques contra civiles y estructuras no militares en medio de la crisis regional.

