Una investigación del grupo Bellingcat, respaldada por análisis de expertos y verificada por medios internacionales, apunta a que un misil de crucero Tomahawk lanzado por fuerzas estadounidenses impactó una base naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica contigua a la escuela primaria Shajareh Tayyebeh en Minab, provincia de Hormozgán, el 28 de febrero de 2026. El ataque, ocurrido el primer día de la ofensiva aérea conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, destruyó parcialmente el plantel educativo y causó la muerte de más de 165 personas, en su mayoría niñas menores de edad, además de profesores y personal escolar. Un video difundido por la agencia Mehr y autentificado por The New York Times muestra la trayectoria y el impacto de la munición, cuya firma coincide con el Tomahawk, arma empleada exclusivamente por la Marina estadounidense en este conflicto.
El Comando Central de Estados Unidos reconoció el uso de misiles Tomahawk ese mismo día y publicó imágenes del destructor USS Spruance disparando uno de ellos, mientras que análisis de imágenes satelitales revelan daños simultáneos en la base militar y la escuela durante una sucesión rápida de bombardeos. El presidente Donald Trump negó la responsabilidad estadounidense y atribuyó el incidente a Irán, al argumentar imprecisión en sus municiones; por su parte, el secretario de Defensa Pete Hegseth afirmó que se investiga el hecho, aunque subrayó la precisión de la campaña aérea estadounidense. Expertos como Trevor Ball, de Bellingcat, geolocalizaron el video y confirmaron la identificación del proyectil, lo que contradice las versiones iniciales de Washington.
Legisladores demócratas estadounidenses, entre ellos Jeanne Shaheen, exigieron una pesquisa imparcial del Pentágono ante las evidencias crecientes de posible autoría norteamericana, mientras que Israel negó operaciones en esa zona sureña de Irán y se centró en regiones más cercanas a su territorio. El incidente, ocurrido en medio de la escalada bélica en Medio Oriente, generó condenas internacionales por el alto costo civil y la obligación de verificar objetivos militares antes de atacar, según expertos en derecho internacional. Hasta el momento, ni Washington ni Tel Aviv han asumido responsabilidad directa por el impacto en la escuela.

