La profunda crisis económica que enfrenta Irán derivó en una ola de protestas que ya se ha extendido a más de 100 ciudades y comunidades en todo el país. Lo que comenzó como manifestaciones por el alza de precios, el desempleo y la devaluación de la moneda, se transformó en un amplio movimiento de descontento social y político.
Las movilizaciones han sido respondidas con una fuerte represión por parte de las fuerzas de seguridad. De acuerdo con testimonios de personal médico y habitantes, hospitales en diversas regiones se encuentran saturados ante el número de personas fallecidas durante los enfrentamientos, al grado de que algunos cadáveres han sido apilados por falta de espacio en las morgues.
El gobierno ha implementado cortes de internet y restricciones a las comunicaciones, lo que ha dificultado conocer cifras oficiales sobre víctimas y detenidos. No obstante, se reporta un elevado número de muertos, heridos y arrestos desde el inicio de las protestas.
Las manifestaciones continúan en ciudades como Teherán, Mashhad, Isfahán y Tabriz, donde miles de personas han salido a las calles con consignas contra el régimen. En algunos puntos se han registrado enfrentamientos, quema de vehículos y daños a edificios.
Mientras las autoridades refuerzan la presencia policial y militar para intentar contener la crisis, el descontento social persiste y mantiene al país en un clima de tensión e inestabilidad que no muestra señales de disminuir.
