El Departamento de Estado de Estados Unidos suspende temporalmente la tramitación de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, entre ellos Somalia, Haití, Irán, Rusia, Brasil, Egipto, Nigeria, Tailandia y Yemen. La medida, anunciada este miércoles por la dependencia federal, responde a la preocupación de que migrantes de esas naciones reciban prestaciones sociales en proporciones consideradas inaceptables y se conviertan en una carga pública para el país. La suspensión afecta exclusivamente a visas de inmigrante, que permiten residencia permanente, y no impacta las visas de no inmigrante, como las de turismo, negocios o eventos deportivos.
La administración del presidente Donald Trump justifica la decisión con la autoridad legal para declarar inelegibles a solicitantes que exploten la generosidad estadounidense mediante beneficios públicos. El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, afirmó que se reevalúan los procedimientos para prevenir la entrada de extranjeros que recurran a asistencia social. La pausa inicia el 21 de enero y se mantendrá indefinidamente hasta que se garanticen mecanismos que eviten el abuso de recursos públicos.
La medida forma parte de una serie de acciones migratorias estrictas impulsadas por la actual administración, que incluye revisiones previas bajo la regla de “carga pública” y suspensiones selectivas por seguridad nacional. Diversas fuentes, incluido el comunicado oficial del Departamento de Estado y reportes de medios internacionales, confirman que la lista abarca naciones de África, Asia, América Latina y Europa del Este. La decisión no establece excepciones generales y prioriza los intereses estadounidenses en el control de la inmigración legal.

