Por Óscar García
El secretario de las Culturas y Artes de Oaxaca, Flavio Sosa Villavicencio, defendió el proceso de selección de las delegaciones que participarán en la Guelaguetza, al asegurar que la evaluación estuvo a cargo de mujeres y hombres conocedores de las tradiciones y herederos de la cultura de sus pueblos.
Durante la conferencia de prensa, explicó que el objetivo fue garantizar una valoración objetiva y respetuosa de las manifestaciones culturales, incluso de aquellas comunidades que no fueron seleccionadas para participar en esta edición de la máxima fiesta de las y los oaxaqueños.
Para respaldar el procedimiento, consejeros interculturales participaron en las evaluaciones realizadas en las distintas regiones del estado. Uno de ellos, Alejandro Cruz, encargado de revisar las propuestas de comunidades de la Sierra de Juárez, señaló que el conocimiento del contexto regional fue determinante para realizar una valoración adecuada.
Explicó que ser originario de la región permite comprender con mayor profundidad el significado de las danzas, bailes y demás expresiones culturales, por lo que las observaciones realizadas tuvieron como propósito fortalecer la presentación de las delegaciones sin alterar su esencia.
El consejero subrayó que las propias comunidades son quienes mejor conocen su cultura, por lo que el comité evitó intervenir en aspectos que forman parte de su identidad. Precisó que las recomendaciones se limitaron a mejorar la presentación y resaltar la dignidad con la que cada pueblo muestra su patrimonio cultural.
Por su parte, el consejero intercultural Raúl Vázquez Chávez afirmó que en esta ocasión no se impusieron criterios ajenos a las costumbres de las comunidades, como, dijo, ocurrió en años anteriores. Explicó que las observaciones estuvieron relacionadas con detalles de la vestimenta, el peinado y el uso correcto de elementos propios de cada región, evitando incorporar artículos que no corresponden a su identidad cultural.
Finalmente, señaló que las diferencias entre las comunidades forman parte de la riqueza cultural de Oaxaca y que las particularidades de sus prácticas tradicionales fueron plenamente respetadas durante el proceso de evaluación, descartando cualquier intento de imponer criterios externos a las expresiones culturales de los pueblos participantes.

