Sentarse a desayunar o comer en Oaxaca ya representa un gasto mayor para las familias. Aunque la inflación general en México se ubicó en 3.94 por ciento anual durante mayo de 2026, el precio de los alimentos continúa aumentando a un ritmo superior, pues la canasta alimentaria registró un incremento anual de 8.3 por ciento, de acuerdo con datos basados en indicadores del INEGI.
El impacto ya es visible en los platillos que forman parte de la identidad gastronómica oaxaqueña. Hace apenas dos años era posible encontrar una orden de memelas desde 15 pesos por pieza; actualmente su precio oscila entre 20 y 40 pesos. Algo similar ocurre con los tamales, cuyo costo pasó de un promedio de entre 18 y 35 pesos a precios que alcanzan hasta los 42 pesos.
La tradicional taza de chocolate de agua o de leche, acompañada de pan de yema, también refleja el aumento de los insumos. Mientras que en 2024 el chocolate podía adquirirse desde 20 pesos, hoy se vende entre 30 y 45 pesos. El pan de yema, por su parte, pasó de costar entre 8 y 15 pesos a comercializarse hasta en 22 pesos por pieza.
Las enchiladas de mole, las empanadas de amarillo, los tacos de cecina enchilada y los desayunos con huevo acompañados de tasajo o chorizo oaxaqueño también han registrado incrementos debido al aumento en productos básicos como maíz, carne de res, cerdo, pollo, quesillo, tomate, cebolla y aceite.
Incluso uno de los platillos más representativos del estado, la tlayuda, ha resentido el encarecimiento de los ingredientes. En 2024 era común encontrarla entre 35 y 80 pesos; actualmente puede alcanzar precios de hasta 150 pesos en algunos establecimientos, especialmente cuando incluye tasajo, cecina, chorizo o quesillo en mayores cantidades.
De acuerdo con productores y comerciantes, los incrementos obedecen principalmente al aumento en el costo de materias primas, combustibles, transporte, energía eléctrica y mano de obra. El Consejo Nacional de la Tortilla ha señalado que, aunque el precio del maíz ha mostrado estabilidad en algunos periodos, los gastos operativos continúan presionando los costos finales para los consumidores.
Así, un desayuno tradicional compuesto por dos memelas, una taza de chocolate y pan de yema puede superar actualmente los 140 pesos, mientras que una comida integrada por una tlayuda acompañada de una bebida ronda fácilmente los 180 pesos en algunas zonas de la capital.
Pese al incremento de precios, la gastronomía oaxaqueña mantiene su arraigo entre habitantes y visitantes. Sin embargo, para muchas familias, disfrutar de los sabores tradicionales implica hoy destinar una mayor parte de su presupuesto que hace apenas dos años.

