La Fiscalía General de la República citó a comparecer como testigos a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, y al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, dentro de investigaciones federales que actualmente siguen abiertas.
Tras darse a conocer los citatorios, la Secretaría de Gobernación aseguró que no existe persecución política ni un interés electoral detrás de las diligencias realizadas por la FGR.
En el caso de Maru Campos, su comparecencia está relacionada con las investigaciones derivadas del accidente ocurrido en la sierra Tarahumara, donde murieron agentes estadounidenses y funcionarios mexicanos durante un operativo contra laboratorios clandestinos.
Mientras tanto, Rubén Rocha Moya fue requerido por autoridades federales en medio de las indagatorias surgidas tras señalamientos realizados desde Estados Unidos sobre presuntos vínculos de funcionarios sinaloenses con grupos del crimen organizado.
El gobierno federal insistió en que ambos mandatarios fueron llamados únicamente en calidad de testigos y aclaró que hasta el momento ninguno enfrenta acusaciones formales dentro de las carpetas de investigación.
La presidenta Claudia Sheinbaum también se pronunció sobre el tema y afirmó que los citatorios forman parte de procedimientos normales dentro del trabajo de la Fiscalía General de la República.
El caso provocó reacciones en el ámbito político debido al contexto que enfrentan ambos gobernadores, especialmente por la presión pública y mediática generada alrededor de las investigaciones federales.
Hasta ahora, ni Maru Campos ni Rubén Rocha han emitido posicionamientos amplios sobre su comparecencia ante la FGR.
