Bajo la consigna «no es progreso, es ecocidio», una movilización integrada por ambientalistas, académicos, artistas y colonos recorrió las principales vialidades de Puebla para manifestar su rechazo al sistema de transporte por cable impulsado por el gobierno de Alejandro Armenta. Durante la concentración en el Zócalo capitalino, los manifestantes instaron a la administración estatal a reconsiderar la viabilidad del proyecto, el cual cuenta con una inversión estimada de 7 mil millones de pesos. Los inconformes señalaron que esta obra solo atendería entre el 2% y el 3% de la demanda de movilidad local, dejando desatendidas las necesidades urgentes de las periferias de la ciudad.
Aunado a las preocupaciones logísticas, la protesta enfatizó el impacto ambiental derivado de la posible remoción de vegetación en diversas zonas, incluyendo sedes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Al respecto, el sector estudiantil denunció presiones institucionales por fijar posturas críticas, mientras que los colectivos desestimaron la propuesta gubernamental de trasplantar 98 ejemplares mediante técnicas especializadas, bajo el argumento de que la supervivencia de los árboles se ve comprometida al ser removidos de su entorno original. La jornada destacó, además, por el reclamo ante la presunta criminalización y campañas de desprestigio dirigidas hacia especialistas en movilidad que han cuestionado públicamente la ejecución de la obra.
Esta sexta movilización ciudadana reflejó una creciente tensión entre los planes de infraestructura estatal y los sectores que demandan un modelo de desarrollo con mayor enfoque social y ecológico. Los participantes hicieron un llamado directo al Ejecutivo para establecer un diálogo abierto que priorice soluciones de transporte integral sin vulnerar el patrimonio natural ni la libertad de expresión de quienes han solicitado transparencia informativa sobre el costo y el impacto real de este sistema de cablebús en la entidad poblana.
