La economía mexicana enfrentó un escenario de contracción durante el segundo mes de 2026. De acuerdo con el reporte más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) registró una caída interanual del 0.3% en febrero, una cifra que refleja la persistente debilidad en el dinamismo productivo del país. Este descenso estuvo marcado principalmente por el retroceso en el sector secundario, el cual agrupa a las industrias manufactureras y energéticas, sectores que no lograron sostener el ritmo de crecimiento frente a los periodos previos.
A detalle, las actividades secundarias presentaron una disminución del 1.3%, donde la manufactura fue el rubro más afectado con una baja del 2.2%. En contraste, el sector primario —que incluye la agricultura y la ganadería— mostró una resiliencia notable al avanzar un 2.3%, mientras que el sector terciario o de servicios se mantuvo prácticamente estancado con un incremento marginal del 0.1%. Resulta relevante observar el comportamiento dentro de los servicios, donde el rubro de salud y asistencia social creció un 4.6%, balanceando parcialmente la fuerte caída del 3.2% en el sector de alojamiento y preparación de alimentos.
Por otro lado, al analizar las cifras desestacionalizadas para eliminar efectos de calendario, la economía también mostró una contracción mensual del 0.3%, sumándose a la tendencia negativa reportada desde el inicio de año. Si bien especialistas coinciden en que México ha logrado mantenerse fuera de una recesión técnica debido a la gestión de las relaciones comerciales externas, el desempeño general muestra una desaceleración comparada con los años anteriores, como el crecimiento del 3.2% en 2023 o el 1.5% en 2024. Este informe preliminar subraya la necesidad de monitorear de cerca la evolución industrial para determinar el rumbo de la economía nacional en el corto plazo.

