El llamado “perrito caramelo”, ese lomito de pelaje amarillo o color miel tan común en las calles del país, fue recientemente reconocido como una “raza mexicana”, lo que generó conversación en redes sociales y entre especialistas sobre su verdadero origen y significado.
De acuerdo con la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México, este tipo de perro fue incluido dentro de una lista de razas representativas del país, junto a ejemplares emblemáticos como el xoloitzcuintle y el chihuahua.
No obstante, expertos aclaran que el “perro caramelo” no es una raza formal desde el punto de vista científico, ya que no cuenta con un linaje genético definido. En realidad, se trata de perros mestizos con características similares, como tamaño mediano, gran resistencia y pelaje en tonos café claro o amarillento.
Este reconocimiento tiene un valor principalmente cultural, pues estos perros representan a millones de animales en situación de calle en México, convirtiéndose en un símbolo cercano para la población, al ser el típico “lomito de barrio” presente en colonias y comunidades.
Además, su popularidad tiene un antecedente internacional. En Brasil existe el “vira-lata caramelo”, una figura similar que también simboliza a los perros mestizos y su capacidad de adaptación.
Así, más que una clasificación oficial, el “perrito caramelo” se posiciona como un emblema social que refleja tanto la problemática del abandono animal como el cariño que la sociedad mexicana ha desarrollado hacia estos animales.

