La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el objetivo central de su participación en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia consistió en reconocer el legado de grandeza de México y de sus pueblos originarios. Subrayó que todo mexicano, por nacimiento o adopción, debe valorar las grandes civilizaciones prehispánicas como parte esencial del origen del país. Rechazó cualquier intento de separar a los indígenas de los mestizos y criticó las visiones que colocan la conquista como acto civilizatorio.
Sheinbaum explicó que este reconocimiento abarca desde la historia precolombina hasta la Cuarta Transformación y lo definió como humanismo mexicano. En materia de política exterior, resaltó la vanguardia de la Constitución mexicana al incorporar principios como la autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la solución pacífica de conflictos, ideas que provienen de Juárez, Carranza, Madero, Cárdenas y el canciller Estrada. Añadió que tales preceptos anteceden incluso a la Carta de las Naciones Unidas.
La mandataria reiteró la solidaridad de México con Cuba y planteó propuestas concretas para destinar recursos del militarismo mundial a la reforestación global y a la generación de empleo en los países más pobres. Propuso además que la próxima cumbre se realice en México con el enfoque de economía para el bienestar y cooperación para el desarrollo, principios también inscritos en la Constitución mexicana.

