El municipio de Juchitán de Zaragoza se consolidó como el punto crítico de la incidencia delictiva en el estado de Oaxaca durante el arranque de 2026. Según el diagnóstico más reciente de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), la comunidad istmeña encabezó las estadísticas en homicidios dolosos y extorsiones, posicionándose además en el segundo puesto estatal en materia de narcomenudeo. Esta preocupante radiografía criminal se complementa con una alta frecuencia de robos a comercios, viviendas y vehículos, así como casos de desaparición de personas, factores que han mermado la tranquilidad de la población local en los últimos meses.
Ante este panorama, el titular de la institución, Bernardo Rodríguez Alamilla, confirmó el fortalecimiento de la «Operación Sable», un despliegue coordinado que integró esfuerzos de la Policía Estatal, la Guardia Nacional, la Marina y el Ejército. Hasta el corte de esta mañana, las autoridades reportaron la captura de más de 140 objetivos prioritarios considerados generadores de violencia en la región. Estas acciones se enmarcaron dentro de la estrategia «Pacto por la Paz de Juchitán», la cual pretendió no solo desarticular células delictivas, sino también reducir los márgenes de impunidad que permitieron el crecimiento de estas actividades ilícitas.
No obstante, el enfoque de las autoridades trascendió la fuerza pública para centrarse en un fenómeno social alarmante: la participación activa de adolescentes de entre 15 y 18 años en actos de extrema violencia. La Fiscalía señaló la urgencia de intervenir desde el núcleo familiar y los espacios educativos para prevenir que los menores sean absorbidos por el crimen organizado. Por ello, el plan de acción incluyó un análisis territorial por secciones y colonias con el fin de implementar programas preventivos específicos que abordaran la problemática desde la raíz, buscando rescatar el tejido social en las zonas de mayor vulnerabilidad.
