Un equipo de científicos de la Universidad Macquarie en Sydney, Australia, reveló que las abejas y los abejorros poseen la capacidad cognitiva de identificar e interpretar patrones rítmicos. Históricamente, la ciencia sostuvo que la comprensión de estructuras repetitivas —fundamentales en la música, la arquitectura o las matemáticas— era una facultad exclusiva de cerebros grandes y complejos como el humano. No obstante, este estudio publicado en la revista Science demostró que estos insectos no solo detectan ritmos, sino que los comprenden de manera abstracta para interactuar con su entorno.
La investigación se llevó a cabo mediante el entrenamiento de abejorros en entornos controlados con flores artificiales equipadas con luces LED. Los expertos observaron que los insectos aprendieron a asociar una recompensa de néctar con un patrón de destellos específico, logrando distinguir entre secuencias rítmicas distintas, como una sucesión de puntos y rayas. Lo más sorprendente para los investigadores fue comprobar que los ejemplares reconocieron el ritmo aprendido incluso cuando la velocidad de los destellos variaba, lo que evidenció por primera vez la existencia de un «ritmo flexible» en una especie invertebrada.
Bajo esta misma línea de experimentación, el estudio exploró la sensibilidad de las abejas a las vibraciones, dado que estos polinizadores no perciben las frecuencias auditivas humanas. Al aplicar pulsos vibratorios en el suelo de un laberinto, los científicos lograron que los insectos identificaran trayectorias hacia el alimento basándose únicamente en el ritmo de la vibración. Este hallazgo sugirió que el sentido del ritmo en las abejas funciona de forma independiente al estímulo sensorial utilizado, ya sea visual o táctil, reafirmando su capacidad para procesar información compleja de forma abstracta.
Finalmente, este descubrimiento plantea nuevas interrogantes sobre cómo diversas especies perciben y dan sentido a la estructura de la realidad. Mientras que en los seres humanos la interpretación de patrones permitió el desarrollo de las artes y las ciencias, en las abejas y abejorros esta habilidad parece ser una herramienta evolutiva crucial para la supervivencia y la adaptación. La investigación concluyó que la capacidad de descifrar las leyes y principios rítmicos de la naturaleza está mucho más extendida en el reino animal de lo que se estimaba anteriormente.
