Un terremoto de magnitud 7,8 sacude la zona occidental de Indonesia frente a la isla de Sumatra y activa de inmediato una alerta de tsunami por parte de la agencia meteorológica BMKG. El epicentro se sitúa en el océano a poca profundidad, lo cual aumenta el riesgo de olas anómalas en regiones como Sumatra Occidental, Sumatra del Norte, Aceh, Bengkulu y Lampung. Residentes en áreas cercanas abandonan sus hogares y se dirigen a zonas elevadas ante el temor de un posible impacto marítimo.
Las autoridades indonesias emiten el aviso de tsunami poco después del sismo y monitorean con atención cualquier variación en el nivel del mar. El movimiento telúrico ocurre en una región del Cinturón de Fuego del Pacífico, históricamente propensa a este tipo de eventos. Hasta el momento no se reportan víctimas ni daños estructurales significativos, aunque la evaluación continúa en las zonas afectadas.
Posteriormente, la agencia BMKG levanta la alerta de tsunami tras confirmar que no se registran olas de magnitud destructiva. El sismo, localizado lejos de centros poblados principales, genera pánico inicial pero sin consecuencias mayores reportadas. Las autoridades insisten en la vigilancia continua y recomiendan a la población mantener la calma mientras se completa la inspección de posibles réplicas.
