La sesión del Congreso local estuvo a punto de ser cancelada debido a la baja asistencia de legisladores, ya que únicamente se presentaron 22 diputados, apenas el número mínimo requerido para llevar a cabo los trabajos legislativos.
De acuerdo con lo observado en el recinto, el inicio de la sesión se retrasó mientras se esperaba la llegada de más representantes populares para alcanzar el quórum legal. La situación generó incertidumbre entre el personal legislativo y asistentes, ante la posibilidad de suspender las actividades del día.
Finalmente, con la presencia mínima necesaria, la sesión pudo instalarse, aunque evidenció la falta de asistencia de una parte considerable de las y los integrantes del Congreso local.
Este tipo de situaciones ha sido recurrente en distintos momentos, lo que ha generado cuestionamientos sobre el compromiso y la responsabilidad de algunos legisladores en el cumplimiento de sus funciones.
