La NASA anunció un plan de 20 mil millones de dólares a lo largo de siete años para construir una base en el polo sur de la Luna y regresar astronautas a su superficie en 2028. La agencia pausa el desarrollo de la estación orbital Gateway y concentra recursos en infraestructura de hábitats, vehículos presurizados y sistemas de energía nuclear con apoyo de empresas como SpaceX y Blue Origin, así como socios internacionales. Este ajuste en el programa Artemis busca alunizajes tripulados cada seis meses una vez completada la fase Artemis V y establecer presencia permanente antes de 2030.
La estrategia de despliegue por fases contempla tres hábitats en su etapa avanzada y extracción de recursos lunares propios. Artemis II, con cuatro astronautas en vuelo alrededor de la Luna, mantiene su preparación desde Florida, mientras Artemis III servirá como prueba en órbita baja terrestre de landers comerciales y trajes espaciales. Los primeros alunizajes tripulados quedan fijados para Artemis IV a inicios de 2028 y Artemis V a finales del mismo año, con cadencia anual posterior. El enfoque prioriza operaciones sostenidas en la superficie lunar sobre proyectos orbitales previos.
Funcionarios destacaron que la inversión se ejecutará a través de decenas de misiones en colaboración público-privada. Carlos García Galán, responsable del programa Moon Base, subrayó el objetivo de autonomía lunar con recursos propios del satélite. La revisión responde a la necesidad de un enfoque deliberado y alcanzable para mantener liderazgo estadounidense en exploración espacial de largo plazo.

