Habitantes del Barrio Chiquito, en el municipio de Cuicatlán, manifestaron su rechazo ante la persistente polución del río local, un problema que se agudizó durante las últimas horas debido al incremento de las temperaturas en la región de la Cañada. Los colonos señalaron que las emanaciones fétidas provenientes del cauce han vuelto insostenible la convivencia en sus hogares, transformando las horas de comida en momentos de malestar físico. De acuerdo con los reportes ciudadanos, el cuerpo de agua presenta una acumulación crítica de residuos sólidos, agroquímicos y grasas, lo que constituye un riesgo epidemiológico latente para las familias que colindan con la zona afectada.
En este contexto, la comunidad dirigió un llamado enérgico a la Dirección de Ecología y al cabildo municipal para que apliquen de inmediato la normativa vigente, toda vez que el vertido de aguas residuales sin tratamiento está tipificado como un delito en el Código Penal del estado y la Ley de Aguas Nacionales. Los denunciantes lamentaron que, a pesar de que las sanciones incluyen multas severas y clausuras, la inacción administrativa ha prevalecido durante más de catorce meses. Esta omisión institucional no solo vulnera el derecho a un medio ambiente sano, sino que ignora la urgencia de implementar medidas correctivas que frenen el deterioro del ecosistema fluvial.
Por otro lado, la preocupación social se acentúa por la proximidad de la escuela primaria «20 de Noviembre» con el foco de infección, ya que la población estudiantil permanece expuesta diariamente a los olores nauseabundos y a la proliferación de fauna nociva, como mosquitos y otras plagas. Los vecinos cuestionaron el silencio de las autoridades educativas y de los comités de padres de familia ante un escenario que compromete la salud de los menores. Ante la falta de respuestas concretas, los afectados reiteraron que la solución no puede postergarse más, exigiendo que se priorice la restauración del río para garantizar la seguridad sanitaria de todo el sector.

