Mojtaba Jamenei, designado como nuevo líder supremo de Irán tras la muerte de su padre Alí Jamenei en ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, exigió en su primer mensaje público que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado como herramienta de presión contra los adversarios. En la declaración leída por la televisión estatal iraní, juró vengar la sangre de los mártires —incluidos familiares suyos fallecidos en los bombardeos— y afirmó que los ataques iraníes contra bases estadounidenses en la región continuarán de manera inevitable. El tráfico marítimo por el estrecho, vital para el 20% del petróleo mundial, se encuentra prácticamente paralizado desde el inicio del conflicto debido a las acciones iraníes contra buques.
El líder supremo recomendó a los países vecinos cerrar las bases militares de Estados Unidos lo antes posible, bajo amenaza de ataques, aunque insistió en que Irán busca relaciones de amistad con esos Estados y que las operaciones se dirigen exclusivamente contra instalaciones estadounidenses. Negó que las acciones busquen dañar los territorios vecinos y reiteró que la venganza no se limita al martirio de su padre, sino que abarca a todos los caídos en la guerra. Fuentes oficiales iraníes desmintieron reportes sobre heridas graves en sus piernas durante los ataques iniciales.
La Asamblea de Expertos eligió a Jamenei el domingo como tercer líder supremo en la historia de la República Islámica, después de Ruholá Jomeiní y Alí Jamenei, en un contexto de escalada bélica que ha disparado los precios del petróleo y generado temores globales por el abastecimiento energético. El mensaje, difundido sin aparición pública del nuevo líder, refuerza la postura de confrontación de Teherán frente a las demandas internacionales de reapertura del estrecho.
