Empleadas de la Dirección de Obras Públicas en Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, se manifestaron para demandar que la regidora de equidad de género, Raquel Castillo, asista regularmente a sus labores municipales. Encabezadas por Daira Denis, auxiliar administrativo, las trabajadoras argumentaron que la doble ocupación laboral de la funcionaria genera conflictos de horario, lo que le impide participar plenamente en sesiones de cabildo y retrasa decisiones clave para el ayuntamiento. Entre estas pendientes figuran la asignación de puestos como secretario municipal, tesorera y director de obras, afectando el avance general del municipio. Las manifestantes, en su mayoría madres de familia con necesidades urgentes como atención médica para sus hijos, destacaron que llevan casi dos meses y medio sin percibir sueldo, situación que atribuyen directamente a estos retrasos administrativos.
A pesar de que Castillo percibe ingresos de otro empleo, lo cual no le genera impacto económico, las empleadas enfatizaron que su ausencia perpetúa la precariedad financiera en el equipo. Al acercarse a ella en su oficina el día anterior, en busca de empatía por su rol en equidad de género, recibieron en cambio evasivas, burlas y muecas, sin un compromiso real para resolver el problema. La regidora, según relataron, solo asistió brevemente a una sesión para marcar presencia y luego se retiró, evadiendo el diálogo directo con el grupo. Esta conducta, agregaron, refleja una falta de responsabilidad como servidora pública, priorizando sus intereses personales sobre el bienestar colectivo.
En consecuencia, las trabajadoras apelaron a medios de comunicación y autoridades superiores, incluyendo al gobernador Salomón Jara, para que intervengan y garanticen el cumplimiento de horarios laborales en el cabildo. Subrayaron que, como mujeres unidas en busca de soluciones, no tolerarán represalias ni actitudes despectivas, exigiendo acciones concretas que permitan el pago de salarios pendientes y el progreso municipal. Esta protesta resalta tensiones internas en la administración local, donde la equidad de género parece contradecir las prácticas cotidianas de sus representantes.
