Los inconformes señalaron que la institución lleva 13 años operando en un terreno prestado, lo que ha impedido avanzar en infraestructura adecuada. Explicaron que el plantel carece de servicios básicos esenciales: no cuenta con electricidad ni agua potable, por lo que los padres deben comprar agua de forma recurrente para cubrir las necesidades diarias. Además, destacaron que la escuela opera con instalaciones mínimas, sin contar con un edificio propio ni las condiciones mínimas para el desarrollo pleno de las actividades educativas. A escasos 2 kilómetros del centro de la ciudad, los manifestantes enfatizaron que los niños deberían estar recibiendo clases en un espacio digno, pero la situación actual los obliga a protestar para llamar la atención de las autoridades.
Ante la negativa de la administración estatal de brindar el apoyo solicitado, los padres de familia optaron por esta movilización como medida de presión. Argumentaron que respuestas previas de funcionarios han sido insuficientes, calificándolas como evasivas o sin compromiso real, y rechazaron argumentos sobre falta de recursos. Indicaron que buscan una solución concreta y definitiva, en lugar de promesas o mesas de diálogo sin resultados. Para hoy tienen programada una atención a las 10:00 horas en oficinas de la Secretaría de Educación Pública (SEP), aunque su principal demanda es ser recibidos por el gobernador del estado para exponer directamente su caso y lograr que se voltee a ver su problemática. La protesta busca visibilizar estas carencias que afectan a la comunidad educativa y subraya la urgencia de resolver un rezago que data de más de una década.
