Islamabad/Karachi, 1 de marzo de 2026 — Pakistán vive una intensa jornada de protestas y enfrentamientos violentos este domingo, luego de que se confirmara la muerte del líder supremo de Irán, Ayatolá Ali Jamenei, tras ataques aéreos realizados por Estados Unidos e Israel el pasado fin de semana. Las manifestaciones, en varias ciudades del país, han tenido como uno de sus puntos más críticos las cercanías de la misión diplomática estadounidense en Karachi, donde cientos de manifestantes trataron de ingresar al recinto consular.
Desde primeras horas del día, grupos de manifestantes progubernamentales e identificados con posiciones favorables a Irán salieron a las calles en señal de protesta contra los ataques que acabaron con la vida de Jamenei, una figura venerada por amplios sectores de la comunidad chiita en Pakistán. En particular, en la ciudad portuaria de Karachi, cientos de personas se concentraron frente al consulado general de los Estados Unidos.
Según informes de agencias internacionales, los manifestantes lograron traspasar parte del perímetro exterior del consulado, llegando hasta el patio de acceso y causando daños en ventanas y mobiliario. En respuesta, las fuerzas de seguridad emplearon gas lacrimógeno, disparos disuasorios y fuerza para contenerlos, lo que derivó en varias víctimas mortales y decenas de heridos.
Organizaciones de rescate y servicios hospitalarios de Karachi informaron que al menos ocho personas murieron, muchas por heridas de bala, y que alrededor de 20 más resultaron lesionadas y fueron trasladadas a hospitales públicos.
Las manifestaciones no se limitaron a Karachi. En otras ciudades como Lahore y Skardu, miles de personas se movilizaron también en apoyo a Irán y contra las acciones estadounidenses e israelíes. En el norte, grupos atacaron instalaciones de organismos internacionales, y en la capital Islamabad se reportaron hechos similares de tensión cerca de la zona diplomática, aunque la policía logró dispersar a los manifestantes con gases y cargas.
El gobierno de la provincia de Sindh anunció la formación de un equipo conjunto de investigación (JIT) para esclarecer las causas del incidente en Karachi y determinar responsabilidades por los hechos violentos registrados en la zona del consulado.
La embajada de Irán en Islamabad emitió un comunicado condenando la muerte de Jamenei, calificando el ataque como un acto “barbaro” y expresando solidaridad con el pueblo iraní. La misión diplomática subrayó su compromiso con la estabilidad y la continuidad de la política exterior iraní pese a la ausencia de su líder.
Por su parte, las representaciones diplomáticas de Estados Unidos y otros países han elevado las alertas de seguridad alrededor de sus misiones en Pakistán ante la posibilidad de más protestas en los próximos días.
Este estallido de violencia ocurre en un contexto de fuerte tensión geopolítica tras el ataque que cobró la vida de Jamenei — una figura central en la política iraní durante casi cuatro décadas — lo que ha generado reacciones diversas en países del Medio Oriente, Asia y otras regiones, desde conmemoraciones hasta protestas que han derivado en enfrentamientos con fuerzas de seguridad.
El desarrollo de los hechos aún es dinámico, y las cifras oficiales podrían ajustarse conforme las autoridades completen sus reportes y se publiquen actualizaciones en las próximas horas.
