La Cámara de Diputados aprobó en lo general y en lo particular la reforma al artículo 123, apartado A, de la Constitución Política, que establece la jornada laboral máxima en 40 horas semanales y garantiza por lo menos un día de descanso remunerado por cada seis días trabajados. Con 469 votos a favor en lo general y 411 en lo particular, el dictamen incluye límites al trabajo extraordinario de 12 horas semanales —distribuidas en máximo cuatro horas diarias durante cuatro días— con pago al 200% por exceder ese tope, además de la prohibición de horas extras para menores de 18 años. La medida, impulsada desde el Ejecutivo, busca alinear a México con estándares internacionales de calidad de vida laboral sin reducir salarios ni prestaciones.
La reducción se implementará de forma gradual a partir de 2027 con decrementos anuales de dos horas hasta alcanzar las 40 horas en 2030, período en el que 2026 servirá como etapa de transición y preparación para empresas, en especial micro, pequeñas y medianas. El dictamen rechazó reservas de la oposición —PAN, PRI y MC— que exigían explicitar dos días de descanso por cada cinco laborados, por lo que se mantuvo la redacción de al menos un día. Legisladores oficialistas defendieron la gradualidad para evitar impactos abruptos en costos y permitir ajustes en turnos, capacitación y tecnología.
El proyecto de decreto se turnó ahora a las legislaturas estatales para su ratificación, paso necesario antes de su promulgación y entrada en vigor constitucional. Posteriormente, el Congreso de la Unión dispondrá de un plazo para armonizar la Ley Federal del Trabajo con las nuevas disposiciones. Diversas fuentes coinciden en que la aprobación ocurrió durante una sesión maratónica en la madrugada del 25 de febrero de 2026, tras el aval previo del Senado.

