Mientras otras entidades han logrado diversificar sus ingresos, la viabilidad financiera de algunas depende casi exclusivamente de lo que se decide en la capital del país. De acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en su reporte de febrero de 2026 sobre gasto federalizado, el promedio nacional de participación de estos recursos en los ingresos totales estatales fue de 72.9%; sin embargo, Oaxaca se encuentra muy por encima de ese rango.
El estado figura entre las seis entidades donde el gasto federalizado supera el 90% de sus ingresos totales, junto con Guerrero, Tlaxcala, Michoacán, Morelos y Chiapas. En términos prácticos, de cada 100 pesos que ejerce el gobierno estatal, más de 90 no se generan en Oaxaca.
A nivel municipal, la dependencia promedio es de 72%, pero en municipios con mayor rezago supera el 95%, lo que implica que numerosos ayuntamientos subsisten casi exclusivamente con recursos etiquetados desde la Federación.
La falta de fortalecimiento de la base tributaria local mantiene a Oaxaca en una posición vulnerable. De acuerdo con indicadores de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a inicios de 2026 la entidad registra una informalidad laboral superior al 81.5%, lo que restringe la posibilidad de ampliar la recaudación.
Mientras el promedio nacional de ingresos propios ronda el 13%, Oaxaca permanece en un solo dígito y se ubica en el penúltimo lugar nacional en capacidad de autofinanciamiento. Los intentos por incrementar la captación a través de derechos vehiculares y notariales han resultado insuficientes frente al crecimiento del gasto corriente.
La ASF también detectó que hasta 60% de los recursos federales transferidos a gobiernos locales presentan inconsistencias por falta de documentación comprobatoria, lo que ha derivado en acciones correctivas.
El riesgo inmediato es claro: si los ingresos federales disminuyen o se retrasan, la operación de hospitales, escuelas y programas sociales podría verse comprometida, evidenciando la fragilidad estructural de las finanzas públicas en las regiones de Oaxaca.
