Investigadores del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Morelia, de la Universidad Nacional Autónoma de México, advierten que el auge productivo del aguacate genera deforestación masiva, escasez de agua e impactos en la salud pública. México aporta el 28% de la producción mundial, con Michoacán como principal entidad productora, y la superficie cultivada creció 20 veces entre 1974 y 2024, al pasar de 13 mil 45 hectáreas a 266 mil 109. Mediante análisis de imágenes satelitales y fotografías aéreas de años clave, los expertos documentan que en las últimas dos décadas la frontera agrícola se expandió sobre áreas de cubierta forestal, lo cual provoca problemas ambientales severos.
El estudio, elaborado por Luis Miguel Morales, Luis Andrés Espino, Azul Dueñas, Jairo López Paz Coba, Gabriela Cuevas y Alejandro Reyes, revela tasas de incremento anual que alcanzaron picos de más de 10 mil hectáreas en periodos como 2007-2011. Esta transformación del uso de suelo deriva en pérdida de bosques y afecta recursos hídricos por el alto consumo del cultivo. Además, la expansión impulsa exportaciones masivas, como las más de 125 mil toneladas consumidas en el Supertazón en Estados Unidos, pero los especialistas concluyen que el ritmo de cambio compromete la sostenibilidad ambiental en la región.
Diversas fuentes confirman la tendencia de deforestación ilegal y extracción excesiva de agua en Michoacán y Jalisco, con huertas certificadas que incluyen tierras afectadas. Organismos internacionales y autoridades estatales reportan bloqueos a miles de huertas por incumplir normas ambientales del T-MEC, mientras persisten denuncias por cambio ilegal de uso de suelo. Los expertos enfatizan que, pese al éxito económico del “oro verde”, la expansión descontrolada agrava la degradación de ecosistemas y la disponibilidad de recursos naturales.
