El reciente anuncio del INAH sobre la Tumba 10 de Huitzo y los hallazgos en San Pedro Jaltepetongo han reavivado el debate sobre decenas de zonas arqueológicas mixtecas que, pese a ser conocidas por las comunidades, permanecen sin declaratoria oficial o sin los recursos necesarios para su conservación y apertura al público.
En Huajuapan, el Cerro de las Minas —descubierto en 1965 por John Paddock y explorado posteriormente por Marcus Winter— es uno de los casos más emblemáticos de abandono. Aunque el INAH ha protegido puntualmente la tumba principal cubriéndola de nuevo para evitar daños, amplias áreas del sitio siguen sin excavar y expuestas a saqueadores. Entre ellas destaca la explanada del juego de pelota, ubicada en la falda del cerro, donde una capa de tierra de aproximadamente un metro oculta un piso de estuco de casi 90 metros de largo por 40 de ancho.
El antropólogo Austerlitz Sánchez Méndez, integrante del equipo que resguarda la zona, afirmó que liberar esta cancha no representa riesgo estructural y, por el contrario, permitiría mostrar al mundo una de las expresiones más avanzadas de la cultura Ñuu Dèe. Por su parte, la regidora de Turismo, Cultura y Deportes, Melina Mendoza Ramírez, anunció que la actual administración buscará un acuerdo formal con el INAH durante este trienio para liberar, conservar y vigilar estrictamente el espacio, con el objetivo de posicionar a Huajuapan como uno de los centros prehispánicos más importantes del periodo clásico en la Mixteca oaxaqueña.
