Durante la jornada informativa de este sábado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció detalles inéditos sobre la incursión militar que resultó en la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. En una entrevista concedida al diario The New York Post, el mandatario reveló que el Pentágono utilizó un dispositivo tecnológico de vanguardia al que denominó como «descombobulador» (discombobulator). Según las declaraciones del titular del Ejecutivo estadounidense, esta herramienta permitió neutralizar por completo el equipamiento militar de las fuerzas venezolanas, impidiendo cualquier respuesta armada durante el despliegue de las tropas norteamericanas en territorio sudamericano.
En el marco de esta revelación, Trump explicó que el dispositivo logró que los sistemas de misiles de origen ruso y chino, bajo el mando de Caracas, quedaran inoperativos al momento del contacto. «Apretaron los botones y nada funcionó», subrayó el mandatario, vinculando este hecho con los apagones masivos registrados en la capital venezolana durante la operación. Al hilo de estas declaraciones, el presidente también abordó la posibilidad de extender este tipo de operativos tácticos contra cárteles en Latinoamérica, mencionando que las intervenciones terrestres podrían ocurrir en cualquier punto de la región, una postura que mantiene bajo análisis la relación bilateral con el Gobierno de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Por otro lado, la administración estadounidense destacó los avances en la gestión de la industria petrolera de Venezuela, proyectando una inversión cercana a los 100,000 millones de dólares con la participación de empresas extranjeras. Mientras Washington busca resucitar la producción de crudo bajo un esquema de beneficios compartidos, el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez confirmó esta mañana la recepción de los primeros 300 millones de dólares derivados de la comercialización de petróleo gestionada por la Casa Blanca. Con este panorama, el control de los recursos energéticos se posiciona como el eje central de la reconstrucción económica venezolana tras el cambio de régimen.

