Casi cuatro millones de niños menores de cinco años requerirán tratamiento por desnutrición aguda durante 2026 en Afganistán, según alertó el director del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en el país. La grave crisis humanitaria se agrava por la drástica reducción de la ayuda internacional, la persistente sequía y el regreso forzoso de millones de afganos desde Irán y Pakistán. La organización estima que, sin atención urgente, un número muy elevado de estos menores enfrentará riesgo de muerte.
La desnutrición infantil registra un aumento sostenido desde hace cinco años y 2025 marcó el peor repunte registrado en lo que va del siglo XXI. Diversas provincias presentan ingresos mensuales constantes de 315 a 320 niños en grave estado en las unidades especializadas, mientras hospitales de organizaciones como Médicos Sin Fronteras reciben pacientes que llegan en condiciones extremas. La situación empeora con el invierno y la falta de 390 millones de dólares necesarios solo para el primer semestre del año.
La comunidad internacional enfrenta el desafío de financiar la respuesta ante una crisis que afecta también a más de un millón de mujeres embarazadas o en período de lactancia. Diversas agencias humanitarias coinciden en que la combinación de factores climáticos, económicos y de desplazamiento mantiene a millones de personas en inseguridad alimentaria aguda. La atención nutricional inmediata constituye la única posibilidad de evitar una catástrofe mayor en la infancia afgana.

