Integrantes del Observatorio Ciudadano Oaxaqueño, junto con asociaciones como Undeci, Convence, Verde Antequera y la Unión de Locatarios del Mercado Benito Juárez, levantaron la voz este día para alertar sobre el incremento de incidentes delictivos en la capital oaxaqueña. Preocupados por la ola de inseguridad que afecta particularmente al centro histórico, estos grupos, conformados por comerciantes, artesanos y vecinos, anunciaron la reactivación de sus esfuerzos conjuntos para fomentar una agenda ciudadana en materia de seguridad. Iniciado hace dos años a iniciativa de diversas organizaciones, el observatorio busca coordinar acciones con autoridades locales y estatales, reconociendo que los rondines policiales existentes no han sido suficientes para disuadir los hechos aislados que han perturbado la tranquilidad urbana. En este contexto, los portavoces Gerardo Ayala, Ernesto Merino Ramírez y José Manuel García Torres enfatizaron la necesidad de que la ciudadanía coadyuve activamente, más allá de depender solo de botones de pánico o servicios privados.
Para enfrentar esta situación, las agrupaciones han implementado estrategias comunitarias como la distribución de silbatos en locales comerciales, el apoyo mutuo entre locatarios y una campaña permanente de sensibilización dirigida a artesanos y al público en general. Sin embargo, insisten en que estas medidas no sustituyen la responsabilidad de las autoridades; por el contrario, demandan al gobierno municipal, encabezado por el edil Ray Chagoya, y al estatal una presencia policial más constante y disuasiva. Argumentan que la inseguridad no solo impacta al comercio establecido, sino que amenaza la cotidianidad de familias y visitantes, impidiendo que los ciudadanos disfruten con tranquilidad de los mercados y calles. De esta forma, el observatorio expresa solidaridad con las familias oaxaqueñas afectadas y urge a denunciar irregularidades para presionar por un cambio efectivo.
Aunque reconocen avances en algunas iniciativas gubernamentales, los representantes subrayan que la vigilancia actual es insuficiente, lo que ha llevado a un sentimiento de rebase en la capacidad de respuesta. Por ello, proponen una coordinación permanente entre sociedad civil y autoridades para restaurar la percepción de seguridad en la «verde antequera», promoviendo que las rondas no sean reactivas sino preventivas, incluso sin necesidad de involucrar a la Guardia Nacional en cada incidente. Esta llamada colectiva no solo busca proteger el interés de los asociados y clientes, sino contribuir al bien común de una ciudad que, pese a los desafíos, mantiene su vitalidad comercial y cultural.
