La comunidad rarámuri de Mogótavo, ubicada en el municipio de Urique, Chihuahua, resiste desde hace más de un siglo el despojo de sus tierras ancestrales. En 1919, Tirso Loya adquirió un rancho de dos hectáreas por una botella de aguardiente, y al año siguiente Indalecio Sandoval lo amplió hasta 1,500 hectáreas. Durante la reforma agraria de los años 1930, el gobierno declaró esas tierras inafectables, lo que consolidó la entrega a familias mestizas. En 2009, descendientes vendieron 154 hectáreas a empresarios y políticos priistas para proyectos turísticos, sin consulta previa a los habitantes indígenas.
A pesar de la falta de títulos formales por desconocimiento de trámites legales, los alrededor de 400 habitantes mantienen posesión continua mediante agricultura, ganadería y prácticas culturales. En 2014, amparos detuvieron temporalmente el gasoducto El Encino-Topolobampo de TC Energy, que atravesó el territorio y causó daños ambientales. Tras consulta indígena obligatoria, la comunidad rechazó pagos individuales y obtuvo indemnización colectiva en 2016, recursos que destinó a proyectos propios.
En mayo de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum restituyó 317.9 hectáreas del predio Mesa de la Barranca como parte del Plan de Justicia para los Pueblos de la Sierra Tarahumara. La comunidad, organizada en asamblea y a través de la asociación Awé Tibúame, derrotó en 2024 acusaciones penales de despojo presentadas por los reclamantes. Juicios agrarios y civiles continúan por el resto del territorio, mientras los rarámuri impulsan iniciativas educativas y culturales para fortalecer su unidad y derechos.

