El presidente de Estados Unidos, **Donald Trump**, firmó una orden ejecutiva que retira al país de 66 organizaciones y tratados internacionales, entre ellos 31 vinculados a la ONU. La medida, que cesa de inmediato la participación y el financiamiento, responde a una revisión que identificó estas entidades como contrarias a la soberanía, la seguridad y la prosperidad económica estadounidense. Así, el gobierno busca reorientar recursos hacia prioridades internas.
Entre las organizaciones afectadas destacan la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA). Además, incluyen el Fondo de Población de la ONU (UNFPA) y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (UN-Habitat). Por tanto, esta decisión amplía retiros previos, como el del Acuerdo de París.
La Casa Blanca justificó la acción al calificar las entidades como promotoras de agendas globalistas que no alinean con las políticas de Washington. El secretario de Estado, **Marco Rubio**, las describió como antiestadounidenses, inútiles o derrochadoras. En consecuencia, los departamentos ejecutivos implementan la salida de manera inmediata.
