Cinco grandes bosques de América Central, desde el sur de México hasta el norte de Colombia, sustentan entre 10 y 46 por ciento de las poblaciones mundiales de 40 especies de aves migratorias que se reproducen en América del Norte. Un estudio del Laboratorio de Ornitología de Cornell y la Wildlife Conservation Society, basado en más de dos mil millones de observaciones en eBird, identifica estos hábitats como corredores vitales. La reinita cerúlea, por ejemplo, ha perdido 70 por ciento de su población desde 1970, y más de 40 por ciento transita por estas zonas.
La deforestación, impulsada principalmente por la ganadería ilegal, ha reducido estos bosques entre 5 y 30 por ciento desde 2000, lo que los convierte en parches aislados. Los sitios afectados incluyen la Selva Maya, la Moskitia, Indio Maíz-Tortuguero, La Amistad y el Darién. Sin estos refugios, las aves carecen de sitios para invernar y migrar, pues conectan con regiones de reproducción en el noreste de Estados Unidos y Canadá.
Desde 1970, América del Norte ha perdido dos mil 500 millones de aves migratorias de 419 especies. Los científicos alertan que, si la pérdida forestal continúa, millones desaparecerán, por lo que urge cooperación internacional y financiamiento para comunidades locales que promueven regeneración y manejo sostenible.

