Mujeres zapotecas de diversas comunidades en Oaxaca utilizan estufas solares que concentran los rayos del sol mediante placas reflectoras para cocinar alimentos tradicionales, en reemplazo del uso de leña. Esta práctica disminuye la deforestación, las emisiones contaminantes y la exposición al humo tóxico, que según la Organización Mundial de la Salud provocó 3.1 millones de muertes prematuras en 2021 por contaminación del aire en hogares.
El proyecto, impulsado desde hace más de 15 años por la activista oaxaqueña Lorena Harp, ha llegado a cientos de mujeres en regiones como el Istmo de Tehuantepec y los Valles Centrales. Las estufas permiten preparar guisos, moles y tamales sin alterar el sabor tradicional, al tiempo que generan ahorro económico y autonomía energética.
Esta iniciativa recibió reconocimiento en 2025 con el Premio a la Creatividad de las Mujeres en la Vida Rural otorgado a Harp, y destaca los beneficios para la salud respiratoria y la conservación de ecosistemas locales en comunidades indígenas.
