Las familias mexicanas destinan en promedio más de 19 mil pesos a celebraciones decembrinas, según datos de la Profeco y la Secretaría de Economía. Este gasto excesivo, combinado con el aumento de precios por inflación y obligaciones como predial o colegiaturas, genera la conocida cuesta de enero. Por ello, especialistas enfatizan la importancia de una planeación consciente que permita disfrutar las fiestas sin comprometer la estabilidad económica posterior.
La distribución del aguinaldo en partes destinadas a celebraciones, pago de deudas y ahorro constituye una medida clave. Además, elaborar listas de compras, comparar precios y evitar impulsos reduce riesgos de endeudamiento. Las deudas no deben superar el 30 por ciento de los ingresos mensuales, mientras que eliminar gastos hormiga —como cafés para llevar o suscripciones no usadas— libera recursos.
Otras recomendaciones incluyen consolidar adeudos priorizando intereses altos y mantener un fondo para imprevistos. De esta forma, se controla el uso de tarjetas de crédito y se prioriza el bienestar familiar sobre adquisiciones materiales. La educación financiera, respaldada por instituciones como Profeco, promueve decisiones informadas para afrontar el periodo con equilibrio.

