El precio del pan en México subió hasta un ocho por ciento anual, lo que impulsó a los consumidores a recortar su volumen de adquisición en un cinco por ciento y a elegir formatos más pequeños. Por esta razón, las visitas a las panaderías también mermaron, de acuerdo con datos de NielsenIQ, firma especializada en análisis de patrones de compra. Además, el encarecimiento de insumos clave como la harina de trigo, que aumentó un 6.6 por ciento en el año, agravó la tendencia entre octubre de 2024 y el mismo mes de 2025.
La leche registró un incremento del 4.9 por ciento, el huevo del 3.6 por ciento y la mantequilla del 2.7 por ciento, mientras que el azúcar descendió un 6.4 por ciento, según el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas. Estos ajustes en los costos básicos obligaron a los hogares a ajustar presupuestos y a priorizar opciones económicas. En consecuencia, el consumo per cápita anual de pan se mantuvo en 36 kilogramos, con el 81 por ciento atribuible a variedades blancas como bolillos y teleras.
Mientras el pan tradicional enfrenta esta desaceleración, la demanda de harinas alternativas escalará un 4.2 por ciento entre 2025 y 2026, estimó la Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares. Esta preferencia surge de dietas enfocadas en la salud, que evitan el gluten y buscan impacto ambiental menor. Así, la industria adapta procesos para satisfacer necesidades emergentes en panaderías locales e industriales.

