El informe anual de la organización ACLED clasifica a México como el cuarto país más peligroso del mundo en 2025, solo por detrás de Palestina, Birmania y Siria. Este índice evalúa letalidad, riesgo para civiles, extensión geográfica de la violencia y fragmentación de grupos armados, con base en 204 mil 605 eventos globales que causaron más de 240 mil muertes. En el caso mexicano, las bandas criminales impulsan el 65 por ciento de los homicidios, según analistas de seguridad, y posicionan al territorio como el segundo más letal para la población no combatiente.
La violencia se concentra en estados como Sinaloa, Guerrero, Guanajuato y Chiapas, donde disputas entre cárteles como el de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación generan cientos de enfrentamientos armados. En 2025, la fragmentación interna del Cártel de Sinaloa extendió los choques a Chihuahua y Sonora, con un incremento del 29 por ciento en ataques a funcionarios locales, que totalizaron 324 incidentes. Además, el uso de drones y explosivos improvisados duplicó las tácticas letales, según datos de ACLED, y afectó a 14 entidades con tasas superiores a las de 2024.
Autoridades federales reportan avances en la contención, con un promedio de 59 homicidios diarios en agosto de 2025, una baja del 32 por ciento respecto a septiembre de 2024, tras detenciones de más de 32 mil personas vinculadas a delitos graves. Sin embargo, el informe de ACLED advierte sobre riesgos crecientes en 2026, derivados de elecciones judiciales en junio y la infiltración criminal en instituciones. Estos elementos podrían elevar la impunidad y expandir la exposición civil, en un panorama que ya supera a zonas de guerra como Ucrania en dispersión geográfica.

