Estados Unidos entregó al gobierno mexicano una lista elaborada por la CIA con más de dos docenas de espías rusos que operaban bajo cobertura diplomática en el país, según reveló The New York Times en una investigación basada en nueve funcionarios actuales y exfuncionarios de ambos países. Aunque Washington presionó repetidamente desde 2022 para su expulsión, las autoridades mexicanas se negaron a actuar, y los agentes permanecieron en territorio nacional incluso tras el relevo presidencial. La proximidad geográfica con Estados Unidos y el flujo turístico facilitaron estas operaciones, que incluyen reuniones en la Ciudad de México y Cancún para transferir inteligencia obtenida al norte de la frontera.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador desestimó públicamente en marzo de 2022 las advertencias sobre espionaje ruso, pese a que sus asesores, incluido el canciller Marcelo Ebrard, recibieron informes directos de altos funcionarios estadounidenses como la subsecretaria de Estado Wendy Sherman. En encuentros clave, tales como el de finales de ese año, Sherman enfatizó la amenaza al alertar que los espías expulsados de Washington recalaron en México, pero las respuestas mexicanas minimizaron el riesgo y calificaron la lista de no problemática. Juan González, exdirector para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU., reconoció colaboración limitada de México, aunque insistió en que pudo hacer mucho más para contrarrestar a estos agentes experimentados del GRU.
Bajo presión, México acordó en 2023 consultar a funcionarios estadounidenses sobre solicitudes de credenciales diplomáticas rusas, lo que resultó en rechazos selectivos, pero los espías ya establecidos no enfrentaron medidas, ni siquiera con la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum en octubre de 2024, según seis fuentes consultadas por el diario. Rusia intensificó sus actividades tras la invasión a Ucrania, trasladando operativos capacitados en Europa para evadir vigilancia de Washington mediante el turismo masivo. El general Glen VanHerck, exjefe del Comando Norte de EE.UU., declaró en 2022 que la mayoría de miembros del GRU operaban entonces desde México, lo que subraya la persistencia de esta red encubierta.

