Oaxaca, un estado de profunda riqueza cultural y organizativa, alberga un modelo social y económico único: los Pueblos Mancomunados. Este concepto se refiere a un grupo de comunidades indígenas que han establecido una asociación mutua para la gestión y aprovechamiento de sus propios recursos, una práctica que honra el significado de la palabra «mancomunado»: la unión de personas para un fin común.
En la Sierra Norte de Oaxaca, ocho comunidades de origen zapoteco ejemplifican este sistema. Situadas a una considerable altitud, entre los 2,400 y 3,200 metros sobre el nivel del mar, estas localidades se rigen por un sistema de usos y costumbres con una antigüedad de más de 400 años. Las comunidades son: Santa María Yavesía, Santa Catarina Lachatao, San Miguel Amatlán, Latuvi, Benito Juárez, San Antonio Cuajimoloyas, Llano Grande y La Nevería, conformando un territorio conjunto de 29,932 hectáreas. Es en la asamblea comunitaria, la máxima instancia de toma de decisiones, donde los pobladores acuerdan acciones específicas orientadas al bienestar colectivo e individual.
Esta estructura organizativa no solo preserva sus raíces culturales, sino que también impulsa el desarrollo económico sostenible. Un ejemplo claro de su autogestión es la creación y administración de empresas locales, como el proyecto Expediciones Sierra Norte. Este modelo de ecoturismo comunitario, que ofrece actividades como senderismo, ciclismo de montaña y renta de cabañas, permite que tanto el ciclo productivo como las ganancias se mantengan dentro de la región. De esta manera, al visitar y consumir los servicios de estas comunidades, los viajeros no solo disfrutan de la belleza de la sierra, sino que también contribuyen directamente a la economía local, la conservación de los recursos naturales y la continuidad de sus tradiciones ancestrales.
