Un estudio internacional de la Entertainment Software Association (ESA), basado en encuestas a más de 24 mil jugadores en 21 países, confirma que los videojuegos reducen el estrés en el 77% de los participantes a nivel global y en el 83% en México, mientras que la ansiedad disminuye en el 70% mundial y el 77% local. Además, el 64% de los encuestados reporta menor sensación de soledad gracias a las conexiones sociales que fomentan estos juegos, cifra que asciende al 67% en territorio mexicano. En México, los jugadores destacan la diversidad representada en los títulos, valorada por el 88%, lo que refuerza su rol como regulador emocional y herramienta para el entretenimiento saludable.
Investigaciones científicas recientes, como la publicada en Nature Human Behaviour en 2024 con datos de 97 mil personas en Japón, demuestran que el uso moderado de consolas como PlayStation 5 o Nintendo Switch durante la pandemia alivió la angustia psicológica y elevó la satisfacción vital en un rango de 0.1 a 0.6 puntos. Otro análisis de la Universidad de Limerick, también de 2024, indica que los videojuegos atenúan síntomas de depresión y ansiedad al mejorar la cognición, la coordinación y la interacción social. Estos hallazgos, respaldados por revisiones sistemáticas en revistas como JMIR Serious Games, enfatizan beneficios en creatividad y resolución de problemas, con el 86% y 81% de los jugadores mexicanos percibiéndolos respectivamente.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el trastorno por uso excesivo de videojuegos como un riesgo, con prevalencia entre el 1% y 9% en adolescentes, asociado a insomnio, aislamiento y mayor vulnerabilidad a la depresión en casos de más de tres horas diarias, según un metaanálisis en Addictive Behaviors de 2023. Estudios en Journal of Affective Disorders y encuestas británicas de 2025 revelan que el tiempo semanal en consolas supera las 34 horas en jóvenes de 15 a 17 años, lo que excede el dedicado al estudio y puede agravar problemas emocionales si no se regula. Especialistas recomiendan límites claros y actividades alternativas para mitigar estos efectos negativos.
