El Grupo Prada consumó la adquisición de Versace por mil 250 millones de euros, equivalentes a casi mil 400 millones de dólares, en una operación que une dos emblemas del lujo milanés. Esta transacción, firmada con Capri Holdings tras autorizaciones regulatorias, marca el regreso de Versace a manos italianas después de siete años bajo control estadounidense. Con ello, Prada fortalece su portafolio, donde la marca recién integrada aportará el 13 por ciento de los ingresos pro forma, según analistas.
Lorenzo Bertelli, hijo de Miuccia Prada y heredero del imperio, asumirá el cargo de presidente ejecutivo de Versace, sin alterar de inmediato su equipo directivo. Él enfatizó el potencial inexplorado de la firma, fundada en 1978 por Gianni Versace, y destacó la sinergia en la cadena de suministro italiana, con inversiones de 60 millones de euros previstos para 2025 en fábricas y formación de artesanos. Donatella Versace celebró el hito en redes sociales, evocando la sonrisa de su hermano ante esta unión familiar.
La compra surge del bloqueo antimonopolio a la venta de Capri a Tapestry, y Prada descartó más adquisiciones por al menos tres años para enfocarse en el relanzamiento de Versace, que generó 850 millones de euros en ventas el año pasado. Este movimiento consolida al grupo, con ingresos de cinco mil 400 millones de euros en 2024 impulsados por un alza del 17 por ciento, y promete elevar la estética sensual de Versace junto al minimalismo de Prada y el dinamismo de Miu Miu.

