El partido Morena emitió este sábado un comunicado en el que condenó “de manera enérgica” los hechos de violencia registrados durante la marcha realizada en el Zócalo de la Ciudad de México el 15 de noviembre, los cuales —aseguró— fueron “ajenos al ánimo popular”.
La dirigencia nacional señaló que la convocatoria a esta movilización “distó mucho de ser un ejercicio juvenil, espontáneo o apartidista”, al afirmar que estuvo encabezada por figuras identificadas con la oposición tradicional, entre ellas Guadalupe Acosta Naranjo, Fernando Belaunzarán, Emilio Álvarez Icaza, Lourdes Mendoza, Pedro Ferriz Hijar y Rafael Loret de Mola.
De acuerdo con Morena, la asistencia no reflejó diversidad social ni predominio juvenil, como fue difundido en redes. Aseguró que en distintas ciudades del país la concurrencia fue reducida y que incluso en la capital la participación fue menor respecto a otras movilizaciones recientes convocadas por la oposición.
El partido calificó como “particularmente grave” que una marcha convocada bajo el argumento de rechazar la violencia culminara con agresiones y daños ocasionados por “grupos radicalizados de ultraderecha”, lo cual —afirmó— revela un intento de provocar y polarizar en un contexto en el que el Gobierno de México impulsa una estrategia de pacificación.
Morena criticó también lo que consideró una “narrativa mediática distorsionada” que habría buscado inflar el número de asistentes y disimular el origen político de los convocantes. “Los bots no marchan”, apuntó la dirigencia, al sostener que los participantes fueron actores opositores recurrentes.
El comunicado subraya que la movilización “no representó a la Generación Z”, y afirma que diversos jóvenes rechazaron públicamente que la derecha empleara su imagen para respaldar agendas ajenas a sus causas.
Pese a sus señalamientos, Morena reiteró su respeto absoluto al derecho a la libre manifestación y llamó a la oposición a conducirse con responsabilidad democrática, sin recurrir a la violencia ni a la manipulación informativa.
