Visitantes de la zona arqueológica de Guiengola, en el Istmo de Tehuantepec, denunciaron daños en estructuras y basamentos piramidales durante los trabajos de restauración realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Según las acusaciones, las afectaciones incluyen la destrucción de elementos originales y el descarte de piezas sustituidas al vacío, lo que agrava el deterioro de las existentes. Estos hechos se atribuyen a la ausencia de supervisión minuciosa y al empleo de personal sin experiencia especializada en el manejo de sitios arqueológicos.
Los trabajos, que iniciaron bajo el comisariado saliente liderado por José Ángel Rodríguez, continúan sin un control adecuado, dejando el sitio con apariencia desolada. Guiengola, cuyo nombre en zapoteco del Istmo significa «Piedra Grande», fue una fortaleza zapoteca construida en el período posclásico (1350-1521 d.C.) sobre una elevación natural para protegerse de invasiones. Esta denuncia resalta la vulnerabilidad de un asentamiento clave de la cultura zapoteca, donde la falta de expertos ha generado resultados contraproducentes en la preservación.
Por ello, las quejas subrayan la necesidad de intervención inmediata para garantizar prácticas profesionales en la restauración, evitando mayores pérdidas en este patrimonio histórico.
