El Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano convocó un paro nacional el 24 de noviembre, con tomas de aduanas y bloqueos carreteros para exigir diálogo con el gobierno federal sobre incentivos al maíz. Los productores rechazan la oferta oficial de 950 pesos por tonelada y demandan siete mil 200 pesos, en medio de críticas por importaciones que afectan su producción. La protesta involucra a 25 estados y busca presionar a la presidenta Claudia Sheinbaum ante el abandono del sector agrícola.
Baltazar Valdez, líder del frente, enfatizó que las acciones impedirán el paso de mercancías en aduanas clave, aunque respetarán vehículos privados y transporte de pasajeros. Los bloqueos se concentran en autopistas de Guanajuato, Tlaxcala y Tamaulipas, con apoyo de la Alianza Nacional de Transportistas de Carga y el Frente Nacional de Productores y Consumidores de Maíz. Esta movilización responde a negociaciones fallidas en estados como Michoacán y Jalisco, donde acuerdos previos resultaron insuficientes para los campesinos.
La Secretaría de Gobernación atiende demandas judiciales contra productores por bloqueos pasados, mientras el paro amplía reclamos hacia una ley de aguas equitativa. Los organizadores advierten que la presión máxima en fronteras busca visibilizar la crisis del campo mexicano, afectado por precios bajos y subsidios inadecuados. Fuentes gubernamentales no han respondido aún a la convocatoria, lo que intensifica la expectativa por una mesa de diálogo formal.

