El Vaticano abrió una investigación contra Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta, por presuntos abusos sexuales contra un adolescente en los años noventa, cuando dirigía un seminario en Madrid. Esta acción representa el primer caso público de este tipo contra un obispo en activo en España. La denuncia, presentada por Miguel Hurtado, activista contra abusos eclesiásticos, genera impacto en la Iglesia católica española.
El tribunal eclesiástico, convocado en la embajada vaticana de Madrid, examina las alegaciones que datan de hace tres décadas y que involucran tocamientos inapropiados en el seminario de Getafe. Zornoza, de setenta y seis años, suspendió su agenda pastoral para facilitar el proceso y colaboró con las autoridades canónicas desde el inicio de la pesquisa. La diócesis local enfatizó la presunción de inocencia del prelado en un comunicado oficial emitido tras la revelación periodística.
Zornoza negó categóricamente las imputaciones y calificó las denuncias de falsas ante la gravedad que implican para su trayectoria eclesiástica. Miguel Hurtado, primer denunciante en el escándalo de Montserrat, impulsó esta queja con base en testimonios personales y evidencias acumuladas durante años de activismo. La Conferencia Episcopal Española, a través de su presidente Luis Argüello, expresó dolor por el caso y reconoció la verosimilitud de la acusación, aunque mostró empatía hacia el investigado.
Esta indagación se enmarca en los esfuerzos globales de la Santa Sede por abordar los abusos clericales, que han salpicado a la institución con miles de casos y demandas en diversas naciones. La oficina de prensa vaticana guardó silencio ante consultas sobre el procedimiento, mientras la diócesis de Cádiz reiteró su compromiso con la transparencia y la justicia canónica. El desenlace podría influir en las reformas internas de la Iglesia ibérica frente a demandas de mayor accountability.
