La presidenta Claudia Sheinbaum expresó este viernes su profundo pesar por el homicidio del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, perpetrado por un joven de 17 años, y aprovechó la conferencia matutina en Palacio Nacional para reafirmar que la seguridad nacional no se resuelve únicamente con despliegues militares o detenciones. En un tono reflexivo, subrayó la necesidad de un enfoque integral que aborde las raíces del problema, particularmente el reclutamiento de adolescentes por parte del crimen organizado. «La estrategia de seguridad no es solo presencia de elementos, fortaleza de las fiscalías y detenciones; debe tener un enfoque de atención a las causas», enfatizó, al tiempo que lamentaba cómo la falta de oportunidades puede convertir la delincuencia en una salida aparente para la juventud.
Siguiendo esta línea, Sheinbaum aclaró que la política de «abrazos, no balazos» no equivale a complacencia con los delincuentes, sino a una apuesta decidida por brindar alternativas reales a los jóvenes. «Hay que abrazar a los jóvenes con educación y deporte, no dejar que la delincuencia sea una opción de vida», precisó, insistiendo en que el gobierno federal impulsará acciones para prevenir que más menores caigan en redes criminales. Este planteamiento, según la mandataria, busca romper el ciclo de violencia mediante inversiones en el desarrollo humano, reconociendo que la mera represión no basta para generar paz duradera. De esta forma, la presidenta conectó el caso de Uruapan con un desafío nacional más amplio, donde Michoacán emerge como prioridad por su historia de confrontaciones entre cárteles y comunidades.
Para materializar esta visión, Sheinbaum adelantó la presentación del Plan Michoacán este domingo, elaborado en colaboración con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y otros miembros del gabinete. El esquema incluirá medidas coordinadas con alcaldes locales, sectores educativos y culturales, fortaleciendo la seguridad, la enseñanza, el deporte y la cultura en el estado. «Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para que ningún joven se acerque a un grupo delincuencial», destacó, extendiendo un mensaje de solidaridad a las familias michoacanas: «No están solas; el gobierno federal mantendrá presencia constante». Con este anuncio, la administración federal busca no solo responder a la indignación por el asesinato de Manzo, sino tejer una red de apoyo que evite tragedias similares, priorizando la prevención sobre la reacción en un país marcado por la inseguridad.

