Claudia Sheinbaum relató que el incidente ocurrió mientras caminaba de Palacio Nacional hacia la CEP, un trayecto de cinco minutos que eligió por su brevedad ante el retraso en el traslado vehicular. Durante el recorrido, la presidenta saludó a ciudadanos sin contratiempos hasta que el individuo, visiblemente ebrio y posiblemente drogado, invadió su espacio personal. Su equipo de ayudantía, coordinado por Juan José, intervino de inmediato para apartarlo, aunque ella solo comprendió la gravedad al revisar videos posteriores.
La mandataria enfatizó que este suceso, vivido como mujer y no solo como jefa de Estado, refleja una problemática nacional que afecta a jóvenes y adultas en todo el país. Si la presidenta enfrenta tal agresión en público, argumentó, las condiciones para otras mujeres se agravan aún más en contextos cotidianos. Por ello, presentó la querella en la Fiscalía de la capital, donde el acoso califica como delito penal de fuero común, y el perpetrador enfrenta cargos tras repetir la conducta contra otras víctimas en la misma calle.
Sheinbaum instruyó a Citlalli Hernández, secretaria de las Mujeres, para examinar la legislación estatal y proponer su armonización federal, con el fin de sancionar uniformemente estas violaciones. Además, impulsará una campaña de concientización que promueva el respeto integral hacia las mujeres, más allá de cualquier figura pública. Esta iniciativa subraya que el consentimiento rige cualquier interacción y que el acoso, en todas sus formas, configura un delito imperdonable en la sociedad mexicana.
