Por Óscar García
En el atrio del templo de San Matías Jalatlaco, uno de los barrios más antiguos y pintorescos de la ciudad de Oaxaca, se expone el tapete monumental titulado “El río que se hizo camino”, creación del artista oaxaqueño Fernando “Beta”. Esta obra efímera, elaborada con arena y pigmentos naturales, forma parte de las actividades culturales que acompañan la celebración del Día de Muertos en la capital oaxaqueña.
El tapete, que abarca una superficie de 250 metros cuadrados, representa —en palabras de su autor— “la continuidad de nuestras tradiciones, como un río que sigue fluyendo bajo las piedras del tiempo”. A través de formas orgánicas, tonalidades terrosas y contrastes de color, la pieza busca transmitir la conexión entre la vida y la muerte, así como la persistencia de la memoria colectiva de los pueblos oaxaqueños.
Fernando “Beta” explicó que su inspiración surgió de la observación de los ríos y caminos que cruzan las comunidades de Oaxaca, y de cómo estos trazos naturales se asemejan a los senderos que los vivos recorren para reencontrarse con sus muertos durante estas fechas. “El arte también es un puente —dijo—, un cauce por donde fluye nuestra historia”.
El montaje del tapete requirió la colaboración de un equipo de más de 20 personas, entre artistas locales, estudiantes y voluntarios del barrio, quienes durante tres días trabajaron minuciosamente para dar forma a la obra. Los visitantes pueden admirarla hasta el 3 de noviembre, cuando concluirán las festividades del Día de Muertos.
Autoridades municipales destacaron que esta instalación reafirma el valor del arte popular como expresión viva de la identidad oaxaqueña y convierte a Jalatlaco en un punto de encuentro para locales y turistas que desean experimentar la riqueza cultural de Oaxaca en una de sus fechas más significativas del año.

