Organizaciones ambientales y expertos en energía de América Latina lanzan un manifiesto contundente contra la promoción del gas fósil como energía de transición, en el marco del Día Internacional contra el Cambio Climático. Exigen a los gobiernos frenar inversiones en este combustible, que libera metano con un poder de calentamiento 80 veces superior al dióxido de carbono, y acelerar la adopción de renovables abundantes en la región, como sol y viento. Critican el párrafo 29 del Balance Global de la ONU, que sugiere su rol en la descarbonización, por contradecir evidencia científica de la Agencia Internacional de Energía, que prevé su reducción al 5 por ciento del suministro global para 2050.
El pronunciamiento, impulsado por The Climate Reality Project América Latina, denuncia impactos específicos en ecosistemas y comunidades, desde la fractura hidráulica en Vaca Muerta de Argentina hasta el gasoducto Saguaro en Sonora de México y la quema de gas en la Amazonía ecuatoriana. Subrayan la deuda ecológica hacia generaciones futuras y la necesidad de justicia social en la transición, con ejemplos positivos como Uruguay, que genera el 98 por ciento de su electricidad de fuentes renovables. La relatora especial de la ONU sobre clima y derechos humanos, Elisa Morgera, respalda la posición al afirmar que la mayoría de reservas probadas de petróleo y gas deben permanecer sin explotar.
De cara a la COP30 en Brasil durante noviembre, el manifiesto promueve la campaña #ElGasFósilNoEsTransiciónEsRetraso para movilizar a la ciudadanía y presionar por políticas coherentes con compromisos climáticos. Destacan que América Latina añadió 20 gigavatios de capacidad fotovoltaica en 2024, liderada por Brasil con 15.1 gigavatios, aunque persiste la dependencia fósil en el 66 por ciento de los sistemas energéticos regionales. Insisten en redirigir recursos públicos hacia renovables, alineados con el Acuerdo de París, para evitar un retraso en la descarbonización global.

