El río Atoyac, que atraviesa la zona metropolitana de Oaxaca (ZMO), se ha transformado en un vertedero masivo donde se depositan diariamente alrededor de 146 toneladas de materia orgánica, 62.8 toneladas de sólidos suspendidos y 14 kilogramos de metales pesados, según revela el Programa de Ordenamiento de la Zona Metropolitana de Oaxaca, publicado en 2024. Esta cuenca, que abarca 27 municipios incluyendo la capital, enfrenta una acumulación constante de basura que complica el desarrollo territorial y pone en riesgo el equilibrio ambiental de la región. A pesar de una resolución judicial emitida en 2018 por el Poder Judicial, que exige a los tres niveles de gobierno sanear tanto el Atoyac como el río Salado, transcurridos más de siete años no se han implementado medidas concretas para su limpieza, como ha denunciado la asociación civil Litigio Estratégico Indígena, impulsora del amparo correspondiente.
Sin embargo, el problema trasciende el río y se extiende a la gestión de residuos en toda la ZMO, donde residen más de 736 mil personas. El programa detalla que esta área genera diariamente 845 mil 358 kilogramos de residuos sólidos urbanos, equivalentes a casi el 40 por ciento de los producidos en todo el estado, de acuerdo con datos del INEGI de 2021. Para manejar estos desechos, solo se disponen de tres rellenos sanitarios y tres tiraderos a cielo abierto, ubicados cerca de comunidades como San Lorenzo Cacaotepec, San Bartolo Coyotepec, Santa María del Tule y Rojas de Cuauhtémoc, lo que representa un riesgo sanitario para los habitantes locales.
Ante esta situación persistente, el documento enfatiza la urgencia de una coordinación intermunicipal para evaluar sitios óptimos y establecer un relleno sanitario de gran capacidad que procese los residuos sin afectar la salud pública. Aunque el programa, elaborado entre 2023 y 2024, no incluye el Centro Integral de Revalorización de Residuos Sólidos Urbanos (CIRRSU) que opera en San Pedro Totolápam bajo gestión estatal, resalta desafíos crónicos como el abandono de basura en vías públicas en la capital, que produce unas 450 toneladas diarias. Además, en fechas recientes, el servicio de recolección se ha visto interrumpido por bloqueos, fallas en camiones y escasez de herramientas para los trabajadores municipales, agravando la crisis ambiental y urbana en la región.
Información vía «El Imparcial»

