Ante las intensas lluvias que han azotado el país en días recientes, el Gobierno federal reforzó la coordinación con las entidades más afectadas. Las afectaciones se concentran en Veracruz, Hidalgo, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí.
En Veracruz y otros estados se han registrado desbordamientos, inundaciones, deslaves y pueblos incomunicados.
Al menos 44 personas han perdido la vida hasta ahora, con reportes oficiales que indican 18 muertes en Veracruz, 16 en Hidalgo, 9 en Puebla y una en Querétaro.
Las autoridades han movilizado miles de elementos del Ejército, Marina, Guardia Nacional y Protección Civil para labores de rescate, apertura de caminos, atención médica, suministro de agua, alimentos y albergues.
En algunas localidades ya se ha reportado falta de energía eléctrica, daño en infraestructura vial, destrucción de viviendas y colapso de servicios básicos.
El Comité Nacional de Emergencia es la instancia encargada de coordinar la respuesta federal en situaciones que superan la capacidad de respuesta de los estados. Bajo su figura:
Se mantienen reuniones permanentes para evaluar daños, prioridades y rutas de atención.
Se actualizan los daños y necesidades por municipio con los gobiernos estatales, alineando esfuerzos y recursos.
Se activan los planes de auxilio como el Plan DN-III-E de la Sedena y el Plan Marina, para ofrecer apoyo logístico, rescates y labores de emergencia.
Luego de la fase crítica, se prevé la realización de censos para identificar a la población damnificada y determinar apoyos de reconstrucción.
Este tipo de coordinación busca centralizar esfuerzos y evitar duplicidad o vacíos en la atención humanitaria.
La “sesión permanente” implica que las autoridades están pendientes 24/7 de nueva información, cambios meteorológicos y reportes de emergencia.
El mensaje simbólico que se busca transmitir es que “a nadie se dejará desamparado”, como lo ha afirmado la Presidenta Claudia Sheinbaum.

