Un terrorista atropelló a fieles frente a la sinagoga de Heaton Park durante Yom Kippur, apuñaló a uno de ellos y portó un chaleco explosivo falso; las autoridades lo abatieron en el sitio, con tres heridos graves en hospitales. Scotland Yard investiga motivaciones antisemitas y detuvo a dos sospechosos relacionados. El primer ministro Keir Starmer condenó el acto como un vil atentado contra la comunidad judía.
El agresor, cuya identidad permanece bajo reserva por seguridad nacional, irrumpió en el templo al noroeste de Inglaterra con un vehículo y un arma blanca, según confirmó la Policía del Gran Manchester en su respuesta inmediata. Los objetos sospechosos en su chaleco resultaron ser artefactos no detonados, lo que evitó una masacre mayor durante la festividad más sagrada del judaísmo. Feligreses y agentes demostraron valentía al bloquear su avance hacia el interior del edificio.
La ONU, a través de su secretario general António Guterres, repudió el suceso como un recordatorio urgente contra el odio religioso, mientras el jefe policial local, Stephen Watson, elogió la coordinación que limitó las bajas. Investigadores revisan conexiones del atacante con redes extremistas, y las víctimas recibieron atención prioritaria en centros médicos cercanos. Autoridades elevaron la alerta en sitios judíos por todo el Reino Unido ante posibles réplicas.
